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Alojzy Kazimierz Kaszuba nació el 17 de junio de 1910 en Lopoli, entonces territorio polaco, ahora ucraniano. Hijo de Karol, obrero, y de Anna Horak, ama de casa, ambos Terciarios francisanos. Los primeros estudios los realizó con los Capuchinos que regían la Parroquia. Obtenido el diploma, contrariamente a lo que hubiera querido su madre para él, el 3 de junio de 1928 pide ser admitido entre los Frailes Capuchinos, iniciando, al poco tiempo, el noviciado en Sędziszów Małopolski. Se le dio el nombre de fr. Serafín, aunque hubiera preferido el de Stanislao.

Trasladado a Cracovia el 10 de septiembre de 1929 emitía los votos temporales, confirmados el 9 de septiembre de 1932 con la profesión perpetua. El sábado 11 de marzo de 1933 en la iglesia de los Capuchinos de Cracovia fue ordenado sacerdote por la imposición de las manos y la oración cosagratoria del Obispo Mons. Stanislao Rospond.

Junto a la normal actividad apostólica y pastoral recibe la obediencia para inscribirse en los cursos de filosofía polaca en la facultad de filosofía de la Universidad Jagellonica, doctorándose el 17 de junio de 1939. Su primer campo pastoral fue la enseñanza en el estudiantado capuchino de Razwadów y la dirección del “El vuelo seráfico” y de “Paz y Bien”, revistas de la Provincia de los Capuchinos.

Cuando estalló la segunda guerra mundial, el 1 de septiembre de 1939, el Siervo de Dios se encontraba en Leopoli para asistir a su madre que fallecerá el 1 de abril de 1940. Allí se enteró de la invasión alemana a Polonia y vivió la invasión de las tierras orientales de Polonia y de Leopoli por parte de la Armada Roja.

Inmediatamente a la muerte de la madre aceptaba la invitación de padre fr. Bolesław Wojtuń y se trasladaba a  Ludwipol en Volina iniciando un peregrinaje de parroquia en parroquia, de viaje en viaje, para suplir la ausencia de sacerdotes, y huyendo de la constante amenaza de muerte, porque siempre estaba bajo la vigilancia de las brigadas de la U.P.A., el Ejército Insurreccional Ucraniano.

En la Navidad de 1940 llegó a Karasin en Volinia, pero la apertura del frente alemán-ruso causó la destrucción de gran parte de los pueblos de esa región. Sin perder el ánimo, junto a los fieles de la parroquia se refugió primero en Bystrzyca y luego en Dermanka.

En diciembre de 1941 fue arrestado por la milicia ucraniana con la falsa acusación de posesión de armas y una radio. Liberado en la vigilia de Navidad comenzó a visitar las familias polacas de la región, ya en posesión soviética.

En noviembre de 1943 durante un asalto del Ejercito Insurreccional Ucraniano, dejaba, usando un extraño modo, Emilczyn refugiándose en Stara Huta, en territorio ocupado por la Armada Nacional Polaca, donde había 8.000 prófugos católicos.

Durante la primavera de 1944, luego de la retirada del ejército alemán, la Armada Roja hizo su segundo ingreso en Volinia y, luego de la conferencia de Yalta, inició para los polacos residentes en esta región, un verdadero y propio período de deportaciones. También el Siervo de Dios tendría que haberse repatriado pero el 11 de agosto de 1945 abandonaba el tren de “repatriación” decidiendo quedarse en Volina. Así desde agosto de 1945 hasta abril de 1958 fr. Serafín fue párroco, reconocido por las autoridades comunistas, de una parroquia que se extendía por muchos kilómetros cuadrados.

El 11 de abril de 1958 el gobierno comunista lo privó de los derechos sacerdotales cerrando al mismo tiempo las iglesias de Równe, Zdolbunów, Ostróg, Sarny. Al pedido del gobierno de dejar el territorio soviético, fr. Serafín, sostenido por las comunidades cristianas, continuó su apostolado, ahora ilegal. Dejado Równe se fue primero a Sambor y luego a Kazakistan, para ir más tarde a Crimea; en la Navidad de 1961, llega Kiev y Leningrado donde se queda hasta 1963, cuando partió a Letonia.

El 6 de marzo de 1966 fue arrestado y condenado por “vagabundeo” a cinco años de exilio con destino en Arykty y el 6 de agosto siguiente fue enviado Arszatynsk a donde trabajó en una panadería. Su salud, probada por los trabajos primero pastorales y luego por trabajos pesados: encuadernador de libros, fogonero en un hospital, farmacéutico, se enferma hasta el punto de no poder trabajar más.

El 16 de noviembre de 1966 fue revocado su exilio y pudo llegar a Celinogrand donde retomó su actividad pastoral. Pero el 22 de diciembre del mismo año fue nuevamente arrestado y condenado a 11 años de reclusión en un asilo de ancianos, mutilados y lisiados en Mala Timofijewka. Durante los primeros días de febrero de 1967 lograba fugarse retomando su apostolado clandestino.

El 7 de agosto de 1968, frente a la noticia de la muerte de su hermana María, fr. Serafín buscó regresar a Polonia donde llegó recién el 19 de agosto. Después de visitar Cracovia, llegó al convento de Wroclaw donde tenía la intención de permanecer brevemente, pero su estado de salud lo retuvo en Polonia hasta el 13 de junio de 1970 cuando, restableciéndose y obteniendo los permisos necesarios, retornó a Kazakistán. Dos episodios de este período son significativos: en la ciudad kazaka de Taincza las autoridades dieron el permiso para construir una capilla pero con la orden taxativa de no dejar nunca celebrar a fr. Serafín. Los cristianos del lugar habiendo construido la iglesia y acogiendo siempre a fr. Serafín no le permitieron celebrar en este lugar. En estos años fr. Serafín se fue a un pueblito de Uzbekistan, porque el sacerdote local se había hecho seguidor del Obispo Marcel Lefebvre.

El 19 de septiembre de 1977 volviendo a Leopoli luego de un viaje a Rowne, el transporte en el cual fr. Serafín viajaba junto a otros sufrió un desperfecto y los pasajeros debieron llegar a un pueblo cercano a pie, en duras condiciones climáticas. Fr. Serafín fue acogido por una católica ucraniana, pero durante la noche del 20 de septiembre de 1977 se apagó en la habitación en la que se alojaba, sentado en su silla y caído sobre su breviario. Los funerales se realizaron el 22 de septiembre de 1977 y fue sepultado en el cementerio de Janowski en Leopoli.